Movimiento Gnóstico de Brasil

 

Distinguidos hermanos de nuestro Movimiento Gnóstico en la República del Brasil.

A vosotros me dirijo. 

Ha llegado la hora de trabajar en forma intensiva con la Gran Obra del Padre. Recordad, mis estimables hermanos, que los tiempos del fin han llegado.

En el Mundo Causal, estuve investigando el porvenir que le aguarda a nuestro Planeta Tierra. Incuestionablemente, el panorama se presenta sombrío. Quiero deciros, en forma clara, que la humanidad entera tendrá que pasar por un gran cataclismo. Cuando observaba en el Mundo de las Causas Naturales, pude ver a nuestro planeta rodeado por doce gigantes tremendos.

Indudablemente, estos últimos en sí mismos representaban a las doce constelaciones del Zodiaco. Parecían doce titanes de color negro, viva fisionomía del odio que actualmente reina sobre la faz de nuestro afligido mundo. Obviamente, el carma zodiacal que tenemos es pavoroso. Y, conforme miraba en el Akasha puro, pude comprender también que habrá un acontecimiento extraordinario, un evento horripilante, una catástrofe cósmica. Gentes de otros mundos vendrán con sus naves para tomar fotografías de la gran tragedia. Ellos que van conservar en sus museos, en sus bibliotecas, los recuerdos vivos de una humanidad perversa que fue castigada.

Al observar en el espacio, una música deliciosa, una sinfonía trágica, me comunicaba en detalles todo lo que ha de sobrevenir antes del cataclismo final. Aquella música, aquella sinfonías, aun que preciosas, encerraban en si mismas un contenido trágico. Me decían que antes del cataclismo y por todos estos tiempos habrán guerras y rumores de guerras. Enfermedades desconocidas, nunca antes vistas. Revoluciones de sangre y de aguardiente. Los seres humanos se levantarán unos contra otros y todos contra todos.

Se multiplicará la barbarie por donde quiera. Habrá crímenes inenarrables y el mal, desde estos mismos momentos de que estamos hablando irá de peor en peor. El día de la gran catástrofe, mis caros hermanos, todo realmente estará asolado.

Se trata de un mundo gigantesco que viene navegando a través del espacio infinito. Un mundo loco dislocado de cualquier otro sistema planetario. Los científicos opinan que tal planeta habrá de hacer colisión con el nuestro por el año de 2430. La Venerable GranLogia Blanca me ha dicho que la colisión será exactamente en el año 2500. Pero, antes de tal fecha, solo será dolor, amargura.

No podemos esperar por este tiempo nada bueno. Cuando aquel planeta se vaya aproximando más y más, olas y olas embravecidas, nunca antes vistas, azotarán las playas. Radiaciones quemarán todo aquello que tenga vida. Habrá un instante esto lo saben todos los mejores profetas en que aquel planeta se colocará entre el Sol y la Tierra. Entonces, habrá una noche producida por un eclipse que durará varios días. Noche de espanto y de horror como jamás nadie ha visto antes.

El acercamiento cada vez mayor de aquella masa gigantesca atraerá el fuego líquido del interior de la Tierra hacia la superficie, y brotarán volcanes por donde quiera. Esto irá acompañado de terribles terremotos y grandes maremotos.

Las ciudades más poderosas caerán hechas ruinas como un castillo de naipes y no habrá remedio. La radiación atómica infectará todo el planeta Tierra. Por último, el mayor acercamiento de aquella masa hará que el depósito de hidrógeno planetario explote y, como en un holocausto ígneo, arderá nuestro mundo y la Tierra y las obras y todos los que en ella existen serán quemados y los elementos ardiendo serán desechos. Cuando finalmente las dos masas planetarias se choquen ya no habrá nadie vivo. Estamos, pues, mis caros hermanos brasileños, en el principio del fin. Todo lo que se escribió del Apocalipsis de San Juan es para estos tiempos, no lo olviden.

En cierta ocasión, mi Madre Divina Kundalini, tomando la palabra me dijo: “Ya todo está perdido. El mal del mundo es tan grande que ya llegó hasta el cielo. Babilonia, la Grande, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la Tierra será destruida y de toda esta perversa civilización de víboras no quedará piedra sobre piedra”. Asombrado, la interpelé, diciendo: “¿Entonces estamos ante un callejón sin salida, Madre mía?” Ella me respondió: “¿Quieres hacer un negocio conmigo?” “Si”, le contesté afirmativamente. Entonces, me dijo: “Abre tu el callejón sin salida y yo los mato”.

Reflexionad en esto que estoy diciendo, mis caros hermanos brasileños. Para que la Madre Divina Kundalini, en su Tercer Aspecto, como Terror de Amor y Ley, hable en esa forma, tiene que haber algo muy terrible, algo pavoroso, tiene que haber llegado la maldad  hasta el colmo de los colmos.

Recuerdo que, después de haber platicado con la Adorable en esta forma, pasaron cerca nosotros unas damas iniciadas que habían llegado al nacimiento segundo. Claro que habían fabricado los cuerpos existenciales superiores del Ser e irradiaban luz. Mas ni siquiera se inclinaron ante la Divina Madre, mucho menos me saludaron a mi que no valgo nada. La Madre dijo: “Estos dos veces nacidos que hay ahora voy a tener que examinarlos detenidamente”. Me dijo también que todavía estas damas conservan dentro de si restos de la gran ramera cuyo numero es 666. “No han disuelto completamente el Ego”. Después, algunos maestros cerca nosotros se inclinaron reverentes. Luego que continuaron su marcha me dijo mi Madre: “Estos son hijos del Sol”. “Así es”, le respondí.

Pasados aquellos días, mis caros hermanos, vi confirmadas las palabras de Devi Kundalini Shakti. El Pakistán, dio en aquella época un millón de muertos. Terribles ciclones y terremotos produjeron tan gran catástrofe. En el Perú, por aquellos días, dio 70.ooo muertos con los terremotos que vinieron. Una agua negra y pestilente brotaba dentro el interior de la tierra. Conforme ha ido pasando el tiempo, he ido también comprobando las palabras de Devi Kundalini Shakti.

Los terremotos se multiplican; en estos instantes Managua, la capital de Nicaragua, ha sido destruida. Es imposible saber que cantidad de muertos han habido. La prensa ha dicho que 5.000 y otras veces que 20.000. Los cadáveres están debajo de las ruinas y apestan; se ha resuelto quemar los cadáveres. El gobierno ha ordenado a todos los habitantes desocupar la ciudad. Así están las cosas, mis caros hermanos.

La guerra en el Vietnam se intensifica. Estados Unidos ha arrasado con pueblos enteros en el Vietcong. El Medio Oriente arde; no ha sido posible arreglo ninguno entre los judíos y los árabes. Por donde quiera, aumentan las dificultades y los odios se multiplican incesantemente. Van pasando los tiempos y también vamos confirmando, una a una, todas las profecías, las que se hicieron en los antiguos tiempos y las que ha tocado hacer a mi en el presente. Vistas todas estas cosas, mis queridos hermanos brasileños, nos hemos lanzado a formar el Ejército de Salvación Mundial con el propósito de abrir el callejón sin salida.

¿Queréis vosotros aprovecharlo? ¿Queréis vosotros formar parte de este ejército? ¿Estáis dispuestos a aprovechar el paso que vamos abrir en ese callejón sin salida?

No hay más remedio. O lo aprovecháis o no lo aprovecháis. Si lo aprovecháis, mejor para vosotros. Si no lo aprovecháis, tendréis que pasar por la gran calamidad. Vosotros deberéis resolverlo, mis caros hermanos. Muchos de vosotros se engañan a si mismos: “si el acontecimiento habrá de suceder en el año 2.500. ¿Que importa a la ciencia y que a nosotros?” Así piensan los que tienen la conciencia dormida. Despertad, por favor. Despertad!

Estos que ahora viven, vivirán en el año 2.500. Los cuerpos que actualmente tenéis perecerán pero en el año 2.500 tendréis nuevos cuerpos. Y seréis testigos de la gran catástrofe y pereceréis en ella. Podrían objetárseme también: “De alguna manera debemos morir”. Entonces, es que no se trata solamente de la muerte física, mis caros hermanos. Es obvio que todos aquellos que perezcan en la gran calamidad que se avecina, en la colisión de mundos que vendrá, entrarán a involucionar dentro de las Infra dimensiones de la naturaleza y del cosmos.

Quiero que sepáis que los mundos infiernos existen bajo la epidermis de la tierra, que allí existen también procesos involutivos descendentes terribles y quienes ingresan en los mundos infiernos, tienen que involucionar en el tiempo, pasando por estados animalicos, vegétaloides y por último mineralóides. No es nada agradable vivir en estas regiones infernales.

 Normalmente, los humanoides moran allí o viven allí por el espacio de 8.000 a 10.000 años. Sólo los perversos, demasiadamente perversos, los Hitler, los Mussolini, los tántrico negros, los magos de la mano izquierda, etc., etc., pueden vivir Mahavantaras enteros en los mundos infiernos antes de su desintegración final. El tiempo allí es terriblemente doloroso y sumamente largo. En aquellas regiones las leyes se multiplican y la vida se hace espantosamente complicada y amarga. Allí reina el tedio, el dolor, la materialidad, la grosería, el sufrimiento más espantoso.

Reflexionad, hermanos. Es cierto que los que allí moran al fin llegan a la muerte segunda. Si, no lo ignoramos. También es cierto que de allí se escapan con la muerte segunda, porque allí se desintegra el ego y la esencia, es decir, el alma, lo mejor, lo más digno, lo más decente que llevamos dentro, aflora, sale a la superficie, a la luz del Sol, para recomenzar la jornada, para volver a una nueva evolución, para iniciar una nueva marcha que ha de comenzar por el mineral, continuar por el vegetal, seguir en el animal y luego, por último, reconquistar el estado humano que otrora se perdiera.

Mas os digo, hermanos, no es nada agradable vivir 8.000 ó 10.000 años involucionando en las tinieblas exteriores donde no se oye sino el llanto y el crujir de dientes. Pensad en esto, mis caros hermanos. Mejor es que formemos el Ejército de Salvación Mundial, que cooperemos para el bien común. Me parece que todos unidos podemos trabajar en la Gran Obradel Padre. Me parece que todos unidos podemos aprovechar este callejón que en estos momentos estoy abriendo.

Aquellos que no perezcan en la gran tragedia, en la gran catástrofe, serán salvados. No me refiero a la salvación meramente física, sino también a la espiritual. Evitarán entrar en semejantes regiones tenebrosas después de la muerte. Aquellos que no perezcan, aquellos que sepan aprovechar el callejón que ahora estamos abriendo, serán llevados a otro mundo, a otro planeta del espacio, antes de la catástrofe final.

Lo que os digo, mis caros hermanos, lo sé por información directa de la Venerable Gran Logia Blanca. Dichosos los que sepan aprovechar, pues, la oportunidad que se les brinda. Esos, después de algún tiempo, después de que pase un período de tiempo más o menos largo, que puede llegar a algunos millones de años, serán traídos de regreso a este mundo. Pero a un mundo ya transformado. A un mundo donde solamente existirá el amor y la sabiduría. A un mundo que habrá cambiado totalmente, con una fisionomía nueva, mares nuevos, montañas nuevas; es decir, serán traídos a la futura Jerusalén de la cual nos habla el Apocalipsis de San Juan. Recuerden, ustedes, que Pedro también nos habló de cielos nuevos y de tierra nueva, porque el mar que se fue ya no lo es.

Esos, que sean salvados, vivirán la futura sexta raza. Si, y quiero que ustedes lo comprendan. Así, pues, mis caros hermanos, escoged el camino.
Hermanos brasileños, ayudadnos y ayudados a si mismos. Vamos entre todos nosotros a formar el Ejército de Salvación Mundial. Vamos todos por pueblos y montañas, por ciudades y aldeas, preconizando el verbo de la Era del Acuarius, lanzando los cuatro vientos el Evangelio de esta nueva edad. Cuanto más trabajéis vosotros en favor de vuestros semejantes, cuanto mayor gentes traigáis a nuestras filas, tanto mejor para vosotros, porque seréis recompensados. Recordad que el que da recibe y mientras más da más recibe; esta es la Ley. Pero el que nada da, nada recibe.

Sacrificados por la humanidad, ofertad vuestras en el ara del supremo sacrificio por todos los seres vivientes. Así, mis queridos hermanos, marcharéis por la senda, por la rocallosa senda que ha de conducirlos a la auténtica, a la legítima felicidad.

Hasta a qui mis palabras, mis queridos hermanos gnósticos brasileños.
Paz Inverencial!

V. M. Samael Aun Weor

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