El movimiento continuo

Estimable auditorio, distinguidos caballeros, honorables señoras… Vamos a platicar un poco sobre el Movimiento Continuo.

De cuando en cuando los “bribones del intelecto” se preocupan por el Movimiento Continuo, y es claro que se agita intensamente la opinión pública.

Se ha querido siempre inventar algún mecanismo que funcione perpetuamente, mas esto no es posible debido al gasto inevitable de materiales. Es claro que si las piezas de una máquina cualquiera se desgastan, el Movimiento Continuo desaparece.

Algunas personas, tratando de descubrir la Ley del Movimiento Continuo, han ido a parar al manicomio.

Uno no puede menos de reírse al contemplar tantos artefactos que no han dado resultado alguno. ¡Qué de mecanismos ingeniosos no han inventado los “bribones del intelecto!” Y, sin embargo, el problema sigue sin solución.

Nosotros, francamente, descubrimos ya la Ley del Movimiento Continuo en el cilindro maravilloso del Arcángel Haritón.

Se dice que su parte principal está hecha de ámbar con ejes de platino, en tanto que los paneles interiores de las paredes están hechos de anfrocita, cobre y marfil, y de un “cemento” muy fuerte a prueba del frío, del calor y del agua, e inclusive de las radiaciones de las concentraciones cósmicas.

Para nuestro modo de ver y de entender las cosas, es obvio que tanto las palancas exteriores como las ruedas dentadas deben ser renovadas de tiempo en tiempo, pues aunque están hechas del metal más fuerte, el uso prolongado las desgasta.

Estamos hablando incuestionablemente de la “Rueda del Samsara”, la cual gira eternamente.

Todos nosotros sin excepción alguna, hemos girado muchas veces con esta Gran Rueda, y si el Movimiento Continuo no se ha interrumpido se debe exclusivamente a la infinita cantidad de elementos desechables.

Pensemos por un momento en el eje de esta Gran Rueda, esa que se dice que es de platino; podría también afirmarse, en forma enfática, que es de plata.

Cualquiera sabe que la plata o el platino son de tipo completamente Lunar; es obvio que no podría ser de otro material el eje de la rueda fatal.

En cuanto al ámbar, es claro que este último se encuentra diluido en todo lo creado; no debemos olvidar que esta sustancia unifica completamente a las Tres Fuerzas Universales.

Resulta extraordinario que las Tres Fuerzas Primarias de la Creación, a pesar de trabajar independientemente, cada una y por su cuenta, se mantienen unificadas gracias a esa sustancia magnífica denominada “ámbar”.

“Cada uno de nos, no solamente ha pasado por el molino muchas veces, sino también por cada uno de los dientes del molino”.

Con este dicho quiero enfatizar la noticia de que incesantemente hemos girado a través de sucesivas eternidades en la Rueda del Arcángel Haritón, es decir, en la Rueda extraordinaria del Samsara.

El material de desecho son los Egos, que descendiendo con la trágica Rueda se desintegran en el Averno.

Por la derecha asciende siempre Anubis evolucionante, y por la izquierda desciende Tiphón involucionante.

Hemos repetido en todas estas pláticas hasta la saciedad, que a cada uno de nosotros se nos asignan siempre 108 existencias. Es claro que terminado el ciclo de vidas sucesivas, si no hemos logrado la Auto-Realización Intima del Ser, giramos con la Rueda del Arcángel Haritón descendiendo dentro del Reino Mineral Sumergido.

Con esto queremos hablar bien claro y decir: Se evoluciona hasta un punto perfectamente definido por la Naturaleza y luego se involuciona.

Subimos evolucionando por el lado derecho de la Rueda y descendemos involucionando por el lado izquierdo de la misma.

El ascenso evolutivo, propiamente dicho, comienza desde el Reino Mineral.

Cualquier investigador Esoterista con Conciencia Despierta, podrá verificar la cruda realidad de las criaturas evolucionantes en el Reino Mineral Superior (para diferenciarlo del Inferior Sumergido).

Muchas veces, moviéndome fuera del Cuerpo Físico con el Eidolón, he abierto determinadas rocas o fragmentos de piedra, para estudiar esas múltiples criaturas que habitan en ese Reino Mineral Superior.

Puedo decirles a ustedes sin temor a exagerar que tales criaturas inocentes están más allá del Bien y del Mal.

En cierta ocasión, cuando abrí un fragmento de roca, pude ver muchas damas y caballeros elegantemente vestidos, que cuando mucho tendrían un tamaño de 5 a 10 cms., de estatura. No hay duda de que a estos pequeños Elementales Minerales les agrada disfrazarse con nuestras vestiduras de Humanoides.

Viajando por distintos caminos de México en el automóvil, he visto con asombro místico a ciertos Elementales Superiores de las rocas, los cuales me han advertido sobre peligros, o me han aconsejado precaución en las carreteras.

Este segundo tipo de Elementales Minerales, incuestionablemente es más avanzado que el primer tipo, y asume figuras muy semejantes a las del humanoide intelectual, aunque usen vestiduras con el color de las rocas en que habitan.

Un tercer tipo de Elementales Minerales más avanzados, es aquel que se conoce con el nombre de “Gnomos” o “Pigmeos”; esta clase de criaturas parecen verdaderos enanos de luenga barba blanca y cabello cano. No hay duda de que esta última clase conoce a fondo la Alquimia de los metales y coopera en la obra de la Naturaleza.

Obviamente se trata de criaturas más avanzadas, y sobre estos hablan claramente muchos textos de Ocultismo.

Bástenos recordar, por un momento, “Los Elementales” de Franz Hartman, el cual menciona a estas criaturas…

No hay duda de que los Elementales Minerales avanzados ingresan al Reino Vegetal.

Cada planta es el Cuerpo Físico de un Elemental Vegetal.

Todo árbol, toda hierba, por insignificante que ésta sea, posee su Elemental particular.

No quiero decir con esto que los Elementales de las plantas, árboles y flores, etc., están metidos a todas horas dentro de su cuerpo inmóvil; eso sería absurdo e injusto, además.

Los Elementales Vegetales tienen plena libertad para entrar y salir de sus cuerpos a voluntad; uno se asombra cuando los encuentra en la Cuarta Coordenada, en la Cuarta Vertical.

Normalmente las Criaturas Elementales del Reino Vegetal se encuentran clasificadas en forma de familias.

Una es la familia de los Naranjales, otra la de la Hierbabuena de Menta, otra la de los Pinos, etc., etc., etc.

Cada familia tiene su Templo propio en el Edén, en la Cuarta Dimensión.

Muchas veces, vestido con el Eidolón, me he metido dentro de estos Templos Paradisíacos.

Para citar algo de estos últimos, quiero referirme ahora al Santuario de los Naranjales.

Hallé dentro del Sancta de dicha Familia Vegetal, muchos niños inocentes; estos se hallaban ocupados atendiendo las enseñanzas que su “Gurú-Deva” les impartía.

Aquel instructor, vestido con un traje como de novia, parecía una beldad femenina exquisitamente espiritual.

Similares visitas he hecho a otros Templos Vegetales ubicados en la Tierra Prometida, en esa tierra donde los ríos de agua pura de vida manan leche y miel…

Los Elementales avanzados del Reino Vegetal ingresan más tarde a los diversos departamentos del Reino Animal.

Estas criaturas, distribuidas en múltiples familias o especies, tienen también sus guías y sus Templos ubicados en el Paraíso Terrenal, es decir, en la Cuarta Coordenada, llamada por los Ocultistas “Mundo Etérico”.

En cierta ocasión, hallándome en meditación, pude verificar claramente el sentido inteligente del lenguaje de las aves.

Recuerdo claramente a cierta ave que posada sobre la copa de un árbol, discutía con otra. La primera estaba muy tranquila cuando fue de pronto interrumpida por la llegada de la segunda. Esta última se posó amenazante sobre la copa del árbol, haciéndole muchas recriminaciones a la primera…

Yo estaba alerta escuchando en meditación lo que acaecía. Recuerdo claramente los improperios del ave amenazante:

-“Tú me heriste una pata hace algunos días, y yo tengo que castigarte esa falta”… La criatura amenazada se disculpaba diciendo:

-“Yo no tengo la culpa de lo sucedido, déjame en paz”… Desafortunadamente, el ave agresora no quería entender razones, y picando con fuerza a su víctima le recordaba incesantemente su herida pata.

En otra ocasión, encontrándome también en profunda meditación interior, pude escuchar el ladrido de dos perros vecinos. El primero le contaba al segundo todo lo que sucedía en su casa, le decía:

-“Mi amo me trata muy mal; aquí en esta casa me dan constantemente de palos y de azotes, y la alimentación es pésima, todos en general me insultan, y yo vivo una vida muy infeliz”. El segundo contestaba con sus ladridos diciendo:

-“A mi me va mucho mejor; me dan buena alimentación y me tratan muy bien”.

Las gentes que iban y venían por la calle únicamente escuchaban el ladrido de dos perros; no entendían el lenguaje de los animales. Sin embargo, para mí, tal idioma ha sido siempre bien claro.

En cierta ocasión, un perro vecino me advirtió que me aguardaría un gran fracaso si yo realizaba cierto viaje hacia el Norte de México. El aludido animal gritaba diciéndome:

-“¡Un fracaso, un fracaso, un fracaso!” Y yo no quise hacerle caso.

Por aquellos días, al llegar a cierto pueblo muy cerca del desierto de Sonora, le dije al conductor del vehículo en que viajábamos que se hacía indispensable buscar un hotel, pues en modo alguno quería yo continuar el viaje aquella noche.

Sin embargo, aquel buen señor con Conciencia dormida no quiso obedecer. Entonces le advertí en la siguiente forma:

-“Usted será responsable de lo que va a suceder, advertido queda; óigalo bien, advertido queda”…

Horas más tarde, el carro (automóvil) se volcaba en el desierto y sí hubo heridos; no hubo muertos. Entonces le recordé a aquel caballero el error que había cometido al no obedecerme… No hay duda de que aquel hombre reconoció su delito y pidió perdón, mas ya todo era tarde; el hecho había sucedido.

Así son desafortunadamente las gentes de Conciencia dormida; así andan por el mundo desde que nacen hasta que mueren.

Podrá parecerles a ustedes un poco extraño esto que estoy diciendo, pues en modo alguno notan alguna diferencia oyendo el canto de un ave. Nunca entenderán su lenguaje, y mucho menos el de un perro.

Ustedes solamente escuchan sonidos de la Naturaleza: Ladridos, silbos, cantos, etc., y nada más.

Otro tanto puede sucederles a esas criaturas animales: cuando ellos escuchan el lenguaje humano sólo perciben subidas y bajadas de voz, sonidos más o menos agudos, más o menos graves: Chirridos, rugidos, relinchos, roncares, bufares y crocotares.

Sin embargo, nosotros nos entendemos, tenemos nuestros idiomas terrenales, etc.

Las criaturas elementales más avanzadas ingresan en el reino de los Humanoides intelectuales; no hay duda de que estos bípedos tricerebrados o tricentrados son mucho más peligrosos…

A todo aquél que ingresa al reino de los homúnculos racionales se le asignan siempre 108 existencias; como ya lo hemos dicho hasta la saciedad, mas aquél que fracasa, aquél que no logra la Auto-Realización Intima dentro del ciclo de existencias que se le han asignado, deja de retornar o reincorporarse en organismos de humanoide, y se precipita involucionando dentro de las entrañas de la Tierra, en las Infradimensiones de la Naturaleza.

A través de nuestras investigaciones de tipo esotérico hemos podido comprobar, con entera claridad meridiana, lo que son los procesos Involutivos.

Es claro que nos toca desandar lo andado y bajar por los escalones por donde antes subiéramos.

Después de recapitular en el Averno experiencias pasadas de humanoide, debemos repetir estados animalescos y vegetaloides antes de la fosilización total y la Muerte Segunda.

Recuerdo un caso muy interesante. En cierta ocasión le advertí a una dama del Abismo lo siguiente:

-“Por el camino involutivo que usted lleva tendrá que desintegrarse en la Novena Esfera, volverse polvareda cósmica; así es la Muerte Segunda”. Aquella dama me respondió:

-“No lo ignoro; nosotros lo sabemos, y precisamente eso es lo que queremos”.

El demonio que la acompañaba, enfurecido, me atacó con sus Poderes Psíquicos Infernales y yo hube de defenderme con la Espada Flamígera.

Yahvé ha hecho de toda esta Rueda del Samsara una mística, una religión, y sus secuaces le son fieles.

Cuando uno platica con Yahvé, puede verificar que este Ángel caído posee una chispeante intelectualidad, con la cual puede seducir totalmente a cualquiera.

Todas las pláticas de Yahvé se inician hablando contra el Cristo Cósmico (este tal demonio es terriblemente perverso, y odia mortalmente al Logos Solar).

Aquellos que quieren Auto-Realizarse Íntimamente con el propósito de evitar el descenso a los Mundos Infiernos, deben meterse por la “Senda de la Revolución de la Conciencia”. Esto significa separarse de la Rueda del Samsara y apartarse completamente de las Leyes de la Evolución y de la Involución.

Ahora os explicaréis, claramente, por qué el Cristo Cósmico, a su paso por la Tierra, nos habló de la “puerta estrecha y del camino angosto y difícil que conduce a la Luz”…

El Ego jamás es inmortal. Tiene un principio y un fin: O lo aniquilamos voluntariamente, o la Naturaleza se encarga de desintegrarlo en el Averno.

Nosotros debemos escoger. Estamos ante el dilema del “Ser y No Ser” de la Filosofía. Y los que no quieran escucharnos ahora, tendrán que sufrir más tarde las consecuencias.

Muy interesantes resultan los procesos voluntarios de la disolución del Yo, aquí y ahora.

En principio debemos eliminar las debilidades del humanoide; luego continuar disolviendo o desintegrando todos esos Agregados animales o bestiales que llevamos dentro; y mucho más tarde, es indispensable trabajar con el “Hacha de Doble Filo” de los antiguos Misterios, para quebrantar y reducir a polvo a los recuerdos vegetaloides de todas las lujurias y morbosidades del pasado.

Por último hay que trabajar con las “Herramientas del Labrador” para quebrantar los estados fósiles o mineraloides de los distintos ayeres que duermen entre el fondo profundo del Subconsciente.

Con esto quiero decir que lo que la Naturaleza ha de hacer con nosotros en el Abismo, podemos nosotros hacerlo aquí y ahora, si es que de verdad queremos evitarnos las amarguras infernales.

P- Querido Maestro, cuando nos Auto-Realizamos Íntimamente y nos separamos de la Rueda del Samsara, ¿significa esto que dejamos de estar dentro del Movimiento Continuo?

R- Escucho una pregunta del auditorio, y me apresuro a responderla con el mayor agrado. Distinguido caballero, es urgente que usted comprenda lo que es el Movimiento Continuo de la Rueda del Samsara en todos y cada uno de sus aspectos.

Indubitablemente, el Movimiento Continuo no solamente existe en el Cilindro del Arcángel Haritón, sino también en cualquier Cilindro Cósmico.

Recuerde usted, claramente, que existen los Días y las Noches Cósmicas. Todo fluye y refluye; va y viene; sube y baja; crece y decrece…

En todo hay un ritmo, y el Espacio Abstracto Absoluto es vibración eléctrica y, por ende, Movimiento Continuo.

Francamente, yo no admito la inmovilidad absoluta; lo que sucede es que existen múltiples e infinitas formas del Movimiento Continuo.

P- Venerable Maestro, usted nos habla de tres tipos de Elementales, y yo quiero preguntarle si existen estos en la Rueda del Samsara tanto en la Evolución como en la Involución o son exclusivos de la Evolución.

R Distinguido frater, observe usted en detalle todos los fenómenos de la Naturaleza, y tendrá la respuesta…

Muchos piensan que los changos, simios, monos, orangutanes, gorilas, etc., etc., son de tipo evolutivo. Algunos hasta suponen que el hombre viene del mono, mas tal concepto cae estrepitosamente cuando observamos las costumbres de esas especies animalescas. Póngase a un simio dentro de un laboratorio y obsérvese lo que sucede.

Incuestionablemente, las diversas familias de simios son involuciones que descienden del humanoide intelectual.

El humanoide no viene del mono; la verdad de esto está a la inversa: Los simios son Humanoides involucionantes, degenerados.

Pasemos ahora a observar la familia de los cerdos. En tiempos de Moisés, los israelitas que llegaban a comer la carne de este animal eran decapitados.

Es claro que este tipo de Elementales se encuentran en franco proceso involutivo.

Estados análogos de Involución podemos descubrirlos en las plantas y en los minerales.

El cobre, por ejemplo, dentro del interior del organismo planetario en que vivimos, es el centro de gravedad específico de todas las Fuerzas Involutivas y Evolutivas.

Si aplicamos la Fuerza Positiva del Universo al cobre, podemos contemplar entonces con el sentido espacial, múltiples procesos evolutivos maravillosos.

Si aplicamos la Fuerza Negativa Universal a dicho metal, podremos percibir con la Clarividencia Integral, infinitos procesos involutivos muy similares a los de las multitudes que habitan entre las entrañas de la Tierra.

Si aplicamos la Fuerza Neutra al cobre, tanto los procesos evolutivos como los involutivos quedan en estado estático.

Las Leyes de la Evolución y de la Involución constituyen el eje mecánico de toda la Naturaleza, el eje de plata de la Rueda del Samsara…

Las Leyes de la Evolución y de la Involución trabajan en forma coordinada y armoniosa en todo lo creado.

Obviamente, los Elementales de los Reinos Mineral, Vegetal y Animal evolucionan e involucionan en sus mismas escalas naturales. Jamás podríamos concebir la idea descabellada de que los Elementales de la Naturaleza, por el hecho de fracasar en tal o cual especie viviente, puedan hacer girar la Rueda al revés para retornar al Abismo por la puerta por donde salieron.

Quiero que todos ustedes, caballeros y señoras, comprendan que en el Tartarus se entra por una puerta y se sale por otra.

Esto significa, entre otras cosas, que por la derecha siempre subirá Anubis evolucionante, y que por la izquierda descenderá, perpetuamente, Tiphón involucionante. El Chakra del Samsara no gira al revés. ¿Entendido?

P- Venerable Maestro, existe una creencia entre quienes entendemos estas Leyes en ciertas especies de animales, y nos gustaría una explicación sólo en el caso concreto de los cuervos, ratas y demás especies más o menos repugnantes.

R- Con el mayor gusto voy a dar respuesta a la nueva pregunta del auditorio. Fuera de toda duda, hay criaturas repugnantes en la Naturaleza que acusan una marcada Involución.

Los antiguos egipcios, por ejemplo, aborrecían las ratas; y es obvio que éstas se encuentran en estado de franca Involución. Otro es el caso de los cuervos, y estos, aunque se alimentan de la muerte por el hecho de desenvolverse en el Rayo de Saturno, poseen ciertos poderes maravillosos que indican Evolución.

Yo he podido evidenciar lo que son las facultades del cuervo. En cierta ocasión, hallándome en un pequeño poblado de Venezuela, en cierta casa donde un pequeño niño se encontraba gravemente enfermo, vi con asombro a un grupo de cuervos que muy tranquilos se habían posado sobre el techo de aquella casa.

Aquellas gentes sencillas entonces me aclararon lo siguiente: “Este niño morirá”.

Cuando pregunté el motivo de tal sentencia, ellos por toda respuesta me señalaron a aquellas aves negras; entonces comprendí…

El caso no tuvo remedio, y realmente la criatura murió. Lo que más me asombró fueron las facultades de aquellos Elementales; sabían que la criatura iba a morir, y posados sobre el tejado de aquella mansión aguardaban el momento supremo para el festín. Indudablemente la cena macabra nunca pudo llegar porque a la criatura se le dio cristiana sepultura. Sin embargo, las aves llegaron y la Ley se cumplió.

P- Muy amado Maestro, por los aspectos que usted nos ha explicado ampliamente, ¿esto significa que todas aquellas criaturas animales como gatos, perros, cerdos, etc., han pasado alguna vez por la forma humana y se encuentran en camino hacia la desintegración? ¿Es posible que estas mismas criaturas se encuentren en camino hacia la forma humana?

R- Distinguido hermano, séame permitido informarle que muchos Elementales de la Naturaleza pasaron por los Mundos Infiernos. Con otras palabras aclaro: Después de la Muerte Segunda, toda Alma se convierte en Elemental de la Naturaleza e inicia sus procesos evolutivos, como ya he dicho. Tanto desde la dura piedra, para continuar por el vegetal y el animal, hasta el estado de humanoide intelectual.

En el ínterin, los Elementales de los distintos reinos evolucionan e involucionan, mas no podrían regresarse al Averno, puesto que no poseen el Ego. Sólo pueden ingresar al Averno los Humanoides, porque estos sí tienen en su interior al Ego. Con esto queda aclarada la pregunta y dada la respuesta…

P- Maestro, ¿qué relación hay entre la Esencia y los Elementales?

R- Es bueno que el honorable auditorio que me escucha, entienda plenamente, que no existe ciertamente ninguna diferencia entre la Esencia y los Elementales.

Es claro que la Esencia es el mismo Elemental, y el Elemental es la misma Esencia.

Cuando el Ego se desintegra en los Mundos Infiernos, nos convertimos en Elementales de la Naturaleza.

Empero, cuando el Ego se desintegra aquí y ahora, mediante “trabajos conscientes” y “padecimientos voluntarios”, en vez de convertirnos en Elementales nos convertimos en Maestros; he ahí lo importante.

P- Maestro, tengo curiosidad por saber, a raíz de lo que nos ha explicado respecto a que los Elementales están más allá del Bien y del Mal, y que por lo tanto son inocentes, si esta inocencia se llega a perder.

R- Distinguido caballero, honorable auditorio que me escucha, les ruego a todos comprender mis palabras…

Hay dos tipos de inocencia: La de los victoriosos y la de los fracasados.

El Alma que se escapa del Averno después de la Muerte Segunda para convertirse en Elemental de la Naturaleza, obviamente está fracasada, aunque haya reconquistado su inocencia.

El Alma que desintegra el Ego en forma voluntaria y consciente, aquí y ahora, reconquista su inocencia en forma victoriosa y se convierte en un Budha.

Hay Elementales que por primera vez entran en la Rueda del Arcángel Haritón. Nunca han sido humanos; anhelan alcanzar el estado de humanos.

Existen Elementales que antes de serlo vivieron como Humanoides e involucionaron en los Mundos Infiernos.

He aquí dos extremos, dos aspectos de los Elementales:

1º- Elementales que comienzan.

2º- Elementales que repiten los procesos elementales.

P- Amadísimo Maestro, quisiera saber, ya que se presenta la oportunidad de su Sabiduría, nos explicara usted si un Elemental, cuando ingresa por primera vez a una matriz humana, ¿por el hecho de venir sin Ego le es más fácil lograr su Auto-Realización?

R- Honorable auditorio que esta noche me escucha: Es urgente saber que la Esencia, el Alma venida de los tres Reinos Inferiores a humana matriz, no tiene todavía la experiencia necesaria e indispensable que se requiere para llegar a la Auto-Realización Intima del Ser.

Normalmente, toda Esencia que ingresa por primera vez en un organismo humano, cae en muchos errores, forma Ego, adquiere Karma y sufre después lo indecible.

Sólo más tarde esa Alma puede, si así lo quiere, lograr la Auto-Realización.

Sin embargo, repito ahora lo que ya dije en pasadas pláticas: No todas las Almas logran la Maestría. Para que esto suceda se hace indispensable cierta inquietud íntima, y esto sólo es posible cuando la Mónada, es decir, la Chispa Inmortal del Espíritu, se propone de verdad trabajar a su Humana Alma.

Es claro que no todas las Mónadas, Espíritus o Chispas Virginales tienen interés en la Maestría, como quiera que esto ya lo dijimos en pasadas cátedras, no es necesario seguir haciendo aclaraciones sobre el particular.

P- Venerable Maestro, en todo caso considero que, al ir eliminando voluntariamente el Ego, realmente estamos en un proceso de Evolución, porque siempre hemos entendido que la Evolución significa ascenso, por lo que sostengo que no están equivocados quienes afirman que sí existe la Evolución permanente hasta llegar a la Perfección Unitotal. ¿Tiene usted alguna objeción a este concepto?

R- Me gusta la pregunta que viene del auditorio. Obviamente, ésta en sí misma tiene un trasfondo completamente reaccionario. Sin embargo, me apresuro a responderla.

¿Piensan acaso ustedes, señores, que el Ego puede Evolucionar? ¿Suponen que disolverlo es Evolución? Cualquier Clarividente educado podrá verificar los procesos involutivos del Yo, del Mí Mismo, del Sí Mismo.

Es asombroso verificar cómo se precipita el Ego por el camino involutivo, descendiendo por las escalas Animal, Vegetal y Mineral, cuando hollamos la “Senda de la Revolución de la Conciencia”.

¿O es que pensáis, amigos, que con la disolución del Ego la Esencia reinicia un nuevo ascenso evolutivo, adherida a la Rueda del Samsara?

¿O es que vosotros creéis que el Ser, el Espíritu, ha de vivir perpetuamente embotellado entre los procesos evolutivos de la Naturaleza y del Cosmos?

Nosotros jamás hemos negado las Leyes de la Evolución y de la Involución; únicamente las aclaramos.

Los procesos evolutivos e involutivos corresponden exactamente a la Gran Rueda del Samsara. Tales procesos no podrían repetirse infinitamente en el Mundo del Espíritu, porque ello significaría de hecho esclavitud perpetua.

Recordad amigos que Jesús, el Gran Kabir, jamás quiso embotellarse en el “dogma de la evolución”.

Aquel Gran Hierofante sólo nos habló de la “Senda de la Revolución de la Conciencia”, del “camino angosto, estrecho y difícil que nos conduce a la Luz y que muy pocos son los que lo hallan”.

¿Cuándo vais a entender esto, señores? ¿En qué época? ¿Cuándo os vais a resolver a entrar por “la puerta estrecha y el camino angosto”? ¿O es que acaso vosotros queréis corregirle la “plana” a Jesús el Cristo?

Aquellos que disuelven el Ego alcanzan la Transformación Radical, y eso es Revolución Total.

P- Maestro, me parece un concepto de total injusticia y contrario al amor con que se identifica al Gran Arquitecto del Universo; el que se admita que después de haber alcanzado el estado humano, y desarrollado el intelecto a las alturas que actualmente nos encontramos, en que maravillan los adelantos y las proezas de los hombres de ciencia modernos, tengamos que regresar al estado de caballos, perros y cerdos. ¿Cómo puede siquiera someramente aparecer tal concepto en la mente del hombre racional e inteligente? ¡Francamente, creo que esto insulta la eminente dignidad del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios!

R- Veo allá en el auditorio a un caballero que intenta corregirle la “plana” al autor de la Doctrina de la “Trasmigración de las Almas”, al Gran Avatara Krishna, el cual vivió mil años antes del Cristo.

Jamás dijo el Gran Avatara Hindú que el Chakra del Samsara girara al revés, que la Rueda del Arcángel Haritón se procesara a la inversa, deteniendo su marcha para girar en sentido contrario.

Señores y señoras, la Rueda del Arcano 10 del Tarot siempre sigue su curso, jamás se devuelve.

Cualquier automóvil puede retroceder, mas la Rueda del Samsara nunca retrocede.

Repetición de ciclos de acuerdo con la Ley de Recurrencia es diferente, y esto lo vemos comprobado en los “Días y Noches de Brahma”, con su repetición siempre incesante; en las estaciones que cada años se repiten; en los diversos Yugas Cosmológicos que nunca dejan de repetirse, etc., etc., etc.

Nada de esto es retroceso, amigos míos; todo esto se mueve de acuerdo con la Rueda; todo esto forma parte del Movimiento Continuo.

Sin embargo, es necesario entender que la Ley de Recurrencia se repite en espirales ya más elevadas, ya más bajas. La Espiral es la curva de la Vida.

Si hemos agotado los diversos procesos de humanoide, obviamente debemos subir o bajar. Algunos suben, otros caen en la Involución Sumergida.

Ascienden aquellos que han disuelto el Ego; descienden aquellos que no lo han disuelto.

Los victoriosos se convierten en Budhas, en Maestros; los fracasados, después de la Muerte Segunda anunciada por nuestro Señor el Cristo, por Juan en el “Apocalipsis”, se transforman en Elementales de la Naturaleza.

No existen retrocesos, sino continuidad de ciclos o períodos de manifestación cósmica.

Ya dijimos en pasadas pláticas que todos estos ciclos o períodos están contados, y en ello no hay retroceso.

La Rueda avanza, jamás se devuelve. Se comienza por el ciclo número 1 y se termina con el 3.000. La cuenta de ciclos o períodos de manifestación nunca marcha a la inversa, por lo tanto, la matemática demuestra claramente que la Doctrina de la “Trasmigración de las Almas” es exacta.

Grave sería, señores y señoras, que el Ego no tuviera un límite y que continuara eternamente desarrollándose y desenvolviéndose. Piensen ustedes en lo que esto significaría: Jamás tendría el mal del mundo un límite; se extendería victorioso por los espacios infinitos y dominaría los Siete Cosmos. En este caso, sí habría injusticia.

Distinguidos señores y señoras, afortunadamente, el Gran Arquitecto del Universo, citado por el caballero que ha hecho la pregunta, ha puesto un dique al mal.

Samael Aun Weor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s